El otro día fuimos a ver a unos familiares que tienen un negocio de frutas y verduras. Nada más entrar en su tienda, allí estaban mirándome fijamente. Parecía que estaban esperándome, así que no les hice perder más el tiempo: Los metí en una bolsa, los pase por la báscula, y me los lleve a casa. Ya tenía mis 250 gramos de níscalos. (no me dedico a meter en bolsas y a pesar a los familiares de mi mujer...)
Ya sabéis como es el ritual, ¿no? Delantal, musiquita, ingredientes en la encimera y esta vez... copita de vino blanco. Todo tiene un por qué.
Empezamos con la base de ajito picado y cebolla.
Yo lo aderezo con un poquito de albahaca para que tenga sabor a campo.
Lo siguiente, lavar bien los níscalos y cortarlos en trozos. Estas últimas semanas hemos estado en pleno apogeo de temporada de setas. Para esta receta, podéis usar la que más os guste: setas de cardo, níscalos, teriyakis,.... Están todas para chuparse los dedos del pie.
Añádelos a la cazuela.
Supongo que desde que habéis empezado a cocinar esta receta, habréis dado unos traguitos de vino blanco. Que no os pueda el ansia y reservar un vasito para este paso. Subid el fuego, pues es importante evaporar el alcohol del vino.
Momento medidas. Por una de arroz, dos de caldo. Antes de añadir el caldo, rehogar un poco el arroz para que el grano quede más suelto. En este caso, tenía congelado un caldo de verduras casero que usé para una sopita. ¡Le va perfecto! Más sabor a campo.
Ahora toca paciencia. En función del tipo de arroz (nota mental: escribir un artículo sobre tipos de arroces), entre 18 y 22 minutos tendrán la culpa de que el plato quede listo... PERO, falta un toque maestro: Queso rallado en el minuto 17 ó 21. Es el toque cremoso típico de un risotto. Se te saltarán las lágrimas de alegría...
Fácil, ¿verdad? Ahora os toca a vosotros.
Para despedirme, quiero agradeceros a todos los que me siguen su apoyo y sus visitas. ¡Ya hemos pasado de las 1.000!
Como cada día, fotitos desde mi cocina de LAMAS Rica



























